martes, 12 de mayo de 2009

Proyecto Puente- Colegio de Arquitectos de la Provincia de Entre Ríos

Buena idea

Para reenviar

Los temas que resolverá un partido político cuando sea gobierno son los que se vuelcan en su plataforma eleccionaria, por eso, los emprendimientos que estuvieron excluidos, tienen forma de “necesidad y urgencia”, es decir de coyuntura y no necesariamente son sustentables. Los argentinos queremos practicar democracia desde hace 25 años y no nos resulta fácil, como mínimo queremos que las obras públicas que superan determinado valor, tengan aval ciudadano y oportunos debates. Si esto no está sucediendo en la comuna de Concepción del Uruguay, no nos irá bien.

En el proyecto “turístico” de aprovechamiento isleño, construcción de puente, etc. las dudas superan a las certezas. Contar con la supervisión del Colegio de Arquitectos es requisito para las obras públicas y privadas, por eso el Colegio tiene representación oficial en el H.C.D. justo ahí donde sus representantes fueron ninguneados. El marco en el que se plantea este proyecto es cuando las provincias no resuelven el control de efluentes de frontera y, cuando en el poder Central, la soberanía es sólo una palabra, entonces, cómo se resuelven los proyectos ubicados en el río o sea, la frontera, sin afrontar y resolver el problema de su creciente contaminación?.

Controlar estas burlas por parte de los pueblos no es una ficción, es una gran posibilidad cierta, está a su alcance y es su razón de ser. Para defender el orden establecido, las organizaciones sociales están junto a las universidades, profesionales y científicos. Porque forman parte del mismo orden.

Las Argentinas y Argentinos sabemos que los funcionarios que no están incorporados en ese orden, son enemigos del pueblo, de la misma forma que los obispos no pueden ser padres.

Si el proyecto fuera plausible sería multidisciplinario, necesario, oportuno, redituable y para 100 años de proyección, tal vez sea hermano del nuevo acceso a la ciudad, primo de una circunvalación amplia en la que se incluya a los balnearios y pariente de un recorrido paisajístico dedicado a las especies regionales, para enseñar cuales son. Tal vez en ese paisaje se inserten nuevas viviendas y usos comunitarios. Tal vez hagan falta dos puentes y hasta es posible que se defina que el edificio municipal y el de la policía están ubicados pésimamente debido a que la ciudad culta, histórica y turística necesita otros espacios, museos y aulas para letras, números y sonidos. Algo que nunca sabremos sin consultar a los que saben.

Esta es una buena idea pero, para transformarla en anteproyecto, debe llamarse a concurso de arquitectura, después que el control de la contaminación, el déficit habitacional en todos los niveles, el cloacal y todos los otros, estén resueltos, es decir, este sería el resultado final de un Plan profesional, abarcativo, social, económico y ecológicamente apto. Hay muy buenas ideas para enlazar, por ejemplo, ciudad vieja y ciudad nueva, que sólo pueden resolver unos pocos especialistas. Ninguno de ellos es un político, lo cual es visible, ya que están equivocando funciones, escalas y prioridades.

Un buen principio rector podría ser que la ciudad posea los únicos balnearios habilitados, con energía ecológica propia y certificación ambiental. Transformar la naturaleza, para ayudarla, revitalizarla y fertilizarla, para lograr el mayor proyecto al que puede aspirar una región de América. Lo que no es poco. Esto se logra con proyectos que utilizan a la naturaleza para que sobreviva y florezca por sí misma, o sea, hay cosas gratis, además de la necesaria inversión económica.

Esta es otra nueva oportunidad que la ciudad puede perder. La noticia de este proyecto está encabezada por el precio, lo que la transforma en imposición irreverente, irrespetuosa e irresponsable. Como objetivo eleccionario impacta negativamente pero, debe observarse que no hay ni habrá ideas superadoras, por parte de ninguna oposición, antes del 28 de junio. Es decir, como diría el viejo Perón: Esto, comparado con nada, es lo mejor que tenemos.

Tal vez el ambientalismo no posee proyectos propios considerando que esta es una función exclusiva transferida al municipio, pero la inversión en las TICs., Unificación de criterios, Intercambio de información disponible en el Estado y consulta a los Consejos Profesionales y organizaciones ayudan a los proyectos multidisciplinarios para la confección de pliegos y concursos. Estos trabajos de la Comuna, como la participación y los presupuestos participativos, deben ser exigidos por la comunidad.

Si la Comuna no hace los proyectos: ¿Para quién trabaja?, es una pregunta que va de la mano con otra que planteo: ¿A quién le habla Cristina?, entonces, resulta imprescindible que se explique el carácter, los alcances y en razón de qué proyecto es el préstamo. Luego revisar el proyecto y así sabremos para quién trabaja.

Opino que No es propicio, oportuno ni conducente que la Asamblea se plantee la revisión de costos, menos aún compararlos con sueldos, impuestos, etc. El costo es producto de un proyecto, el proyecto de una idea rectora. Los proyectos tienen etapas y la idea rectora responde a un Plan. Un concurso se hace con pliegos de condiciones que responden al plan y ese Plan, NO ES NEGOCIABLE.

No comparto que la revisión de costos sea función de la Asamblea.

¿Qué pasaría si el monto fuera ínfimo para el fin que se quiere alcanzar?. El proyecto es completo, o le falta algo?....Los servicios y la energía del proyecto, son ecológicos?: Sin dudar, deberían ser estratégicamente independientes de los de la ciudad porque tienen distinto ritmo de crecimiento, luego, esos prototipos ampliables, son extensibles a todos los balnearios y por qué no, a nuevos barrios.

Queremos balnearios o no los queremos, es lo que la política debe responder luego de consultar al ambientalismo. Lamentablemente no lo hace si el proyecto es del Estado o se lo compra a una empresa que construye calles. Estará faltando experiencia y profesionalismo en ambos casos, errores de inexpertos que ya conocemos. Estaremos llevando arena, con camiones, para volcar en el balneario, lugar de donde proviene esa arena.

El proyecto no encaja en ningún plan, entonces el Colegio de Arquitectos es el único que muestra preocupación por el futuro de la ciudad, debido a que fue burlado. Es de lamentar que el Colegio deba presentar notas para que le expliquen los proyectos y que suponga que para darle el permiso al adjudicatario de la obra, inepto para proyectos, deberían ajustar las normas existentes y planes de expansión urbana, a la propuesta que esa empresa haga. Esta interpretación es aberrante y se entiende así: Entienden que la empresa es la “especialista”, los arquitectos “no existen” y las normas, estaban “equivocadas”?.

Bueno, opino que es exactamente al revés. Lo que estaba mirando al norte tiene que mirar al sur. En efecto: Otra vez, la política transforma buenas ideas en Obras públicas con mal olor.

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